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edición del 05/ene/07 |
desde el 02/mar/95 |
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originalmente publicado en laRevista Teatro Colón |
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En un principio era un parlantito. El
parlantito hacía "Bip".
Eso era todo.
Luego llegaron las placas de sonido sintetizado, es decir, capaces de
producir "tonos" y, finalmente, las que reproducían sonidos complejos,
por decirlo de algún modo: “reales”.
Más tarde la cosa se dividió entre la versión barata del sonido digital,
las placas incorporadas en el motherboard, y la versión más sofisticada:
las placas dedicadas.
Las placas dedicadas fueron cambiando al ritmo de los tiempos y de la
tecnología y hoy son capaces de reproducir muy aceptablemente la
experiencia del “home-theater” en una PC. Las configuraciones
opcionales, el software dedicado y las salidas 5.1 lo hacen posible.
Ahora bien, cuando todo el tema del sonido parecía solucionado alguien
preguntó... ¿y las notebook?
"Bueno, estee... se le pueden conectar auriculares... je je..." Cabe
aclarar que la sonrisa fue tímida y sonó a disculpas.
La pregunta insistió: "¿Y nada más?"
"Y bueh... se puede conectar un sistema de audio potenciado a la salida
de auriculares, lugar para una placa de sonido no hay..." fue la
respuesta razonable.
La pregunta no se resignaba. Ya había ganado una batalla crucial en el
campo de la imagen al saltar de las pantallas pasivas, en las que se
veía francamente muy mal, a las dual-scan para finalmente aterrizar de
modo definitivo en las activas o TFT (Thin Film Transistor).
Una solución total
Cuando ya todos se miraban desconcertados ante la injustificada mirada
esperanzada de la pregunta, la solución llegó de la mano de un
dispositivo que no estaba ni remotamente pensado para solucionar este
problema: la conexión norma USB.

Por medio de una conexión USB es posible
acoplarle a una PC todo tipo de dispositivos periféricos. Algunos de estos
dispositivos requerirán la velocidad de transmisión de la versión más moderna:
la USB2, 40 veces más veloz que su antecesora, la USB1; pero cualquiera de ambas
es la interfase ideal para acoplarle a una PC, una notebook por ejemplo, una
placa de sonido externa. Voila!
¿Y esa placa externa cómo puede ser? ¿Puede entregar sonido de alta calidad?
¿Cuantos canales? En rigor de verdad, una placa de sonido USB externa puede ser
casi cualquier cosa que sea una placa de sonido interna, con sólo algunas
limitaciones de performance que caen en el territorio del sonido estrictamente
profesional, por lo que no nos importan para este análisis.
Las hay desde los US$ 100 en adelante. Las marcas más confiables son ESI y
Audiotrak, marcas que paralelamente fabrican varias de las mejores placas de
sonido profesionales y seguramente las que tiene mejor relación calidad-precio.
Las prestaciones típicas de estas placas van desde la posibilidad de armar un
sistema 5.1 hasta la implementación de entradas y salidas de audio ópticas bajo
la norma S/PDIF (Sony/Philips Digital Interchange Format), que es el formato de
intercambio de información digital que utiliza el CD, lo que permite ingresar en
estos dispositivos con señal de audio digital y salir de igual modo, a un
conversor externo, por ejemplo.
Una solución más ágil
Pero: ¿que pasa si uno no quiere andar acarreando dispositivos externos, por
pequeños que sean? Después de todo se está buscando el mejor sonido posible para
una PC portátil. En ese caso la solución ideal siguen siendo los auriculares.
Esto no es poca cosa. Los auriculares están en el mundo del sonido desde la
primera radio a galena; y están para quedarse. Los modelos más sofisticados de
hoy en día compiten, con éxito en algunos casos, con sistemas de sonido de alta
performance, de esos que valen decenas de miles de dólares. Pero no es necesario
llegar a esos extremos para tener un sonido más que interesante en nuestra
notebook.
Pueden encontrarse opciones muy satisfactorias en tres rangos de precio
claramente diferenciados.
En la franja económica el campeón indiscutido es Sony. Ninguna otra marca da
tanto por tan poco. Los modelos MDR-W08 y MDR-A35 son una excelente opción de
bajo precio. Quien haga la prueba de remplazar los auriculares originales de su
reproductor de MP3 por uno de estos chiquitines probablemente se lleve una
agradable sorpresa. El A35 es mejor y levemente más caro, pero el W08 hace muy
bien su trabajo a un precio casi ridículo para la calidad de su desempeño.
Además es mucho más fácil de conseguir en el mercado local.

La franja intermedia va desde el eterno
“best-buy” que son los Koss Porta Pro hasta los increíbles Ultimate Ears
super.fi 3 Studio, pasando por los muy interesantes AKG K 26 P, ideales para
rock y los confortables todo terreno Sennheiser PX 100. Todos ellos en el rango
de los US$50 hasta los US$100 en origen.
En la franja superior los precios se disparan al infinito sin mostrar el más
mínimo vestigio de piedad por los bolsillos de los mortales. Esta franja se
encuentra dominada por Sennheiser y aquí los precios van de los US$200 a los
US$600. Los más económicos, si es que cabe el término, son los Sennheiser HD 280
Pro, de excelente sonido y aptos para trabajo pesado. En un escalón
inmediatamente superior los Beyerdynamic DT 880 de sonido extraordinariamente
abierto y vivaz. En el tope del podio se encuentran los asombrosos Sennheiser HD
650, sin duda los mejores auriculares dinámicos del momento y una referencia
absoluta en cuanto a corrección tímbrica.
¿Qué elegir?
Siempre pensé que, a fuerza de darle vueltas a un asunto, uno puede llegar a
concebir la mejor solución, pero difícilmente exista la mejor cosa.
Probablemente esto se deba a que la solución se concibe para un problema
específico y, en cambio, uno espera que la dichosa cosa exhiba el mejor de los
desempeños posibles en todas y cada una de las circunstancias en que le toque
intervenir. Claramente, una utopía.

Pensando en este sentido, parece sensato
plantearse un escenario real de uso cotidiano o específico. Imaginarse la
acción, como cuando se ve una película. Y especular positivamente sobre los
diferentes usos del sistema que se está por adquirir.
Esta es una práctica útil y sensata para casi cualquier escenario de futuro que
uno esté planeando, pero en el terreno de la tecnología resulta particularmente
útil.
Sea cual sea la opción elegida, parece importante elegir teniendo en cuenta las
necesidades reales y no las supuestas. Como en todas las cosas, una cosa es
decir “mejor” y otra muy diferente es decir “mejor para mi propósito”. Claro
que, disponiendo de los medios necesarios, uno puede optar por ambas soluciones.
Eso también es optar, ¿no es cierto?
J.P. / E.C.
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Editorial Permanente
PORQUE INTERNET?
Porque publicar en Internet no implica inmensos costos de edición.
Eduardo Cabral 02
de marzo de 1995
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